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Enviado especial
Sebastián Piñera
asumió ayer la presidencia de Chile en una ceremonia en la que se
vivieron una sucesión de réplicas del 27 de febrero, y que le obligaron
a disponer el estado de catástrofe en la región de O´Higgins, entre sus
primeras medidas de gobierno.
La jura de Piñera como presidente en el recinto del Congreso nacional,
en la ciudad portuaria de Valparaíso, significó en lo político el
cierre de un ciclo de 20 años de gobiernos de la Concertación de
centroizquierda y el regreso de la derecha al gobierno, por vías
democráticas, después de 52 años.
En lo social, representó el
inicio de un proceso de reconstrucción de las zonas devastadas por el
sismo que demandará la reorientación de presupuestos y políticas a la
atención de las urgencias de la población y la recuperación de la
infraestructura, los servicios y la producción.
La austera y
breve ceremonia fue sacudida por tres fuertes réplicas: la primera de
mayor intensidad de 6,9 grados de Richter según la medición del
Servicio de Geología de Estados Unidos, cuando los mandatarios
extranjeros ingresaban al recinto; la segunda cuando Michelle Bachelet
-todavía en ejercicio de la presidencia- revistaba las tropas en las
afueras del Congreso; y la tercera cuando ingresó y era ovacionada.
Horas
después, Piñera debió apelar entre sus primeras decisiones de gobierno
a decretar el estado de catástrofe en la Región de O`Higgins, lo que
"permite movilizar a las fuerzas armadas" para "garantizar a partir de
esa misma noche el orden público y la tranquilidad ciudadana".
Recalcó
que "la mantención del orden público y la provisión de servicios
básicos que permiten una vida digna para la gente van a ser nuestra
permanente y absoluta prioridad", sin descartar extender el toque de
queda nuevamente.
"No queremos nunca más que se repitan las
escenas de saqueos, pillajes y vandalismo que vimos en las ciudades de
Concepción y Talcahuano", apuntó momentos antes de partir hacia
Rancagua, en una visita previa a la ciudad de Constitución, de las más
afectadas por el sismo inicial de hace 12 días.
Al acto de
traspaso asistieron los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de
Kirchner; de Uruguay, José Mujica; de Paraguay, Fernando Lugo; de Perú,
Alan García; de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; y de
Colombia, Alvaro Uribe.
También participaron el príncipe de
España, Felipe de Borbón; el secretario general de la OEA, José Miguel
Insulza y el presidente de la OIT, Juan Somavía, ambos de nacionalidad
chilena, y el senador y ex presidente Eduardo Frei, quien fuera el
candidato de la Concertación en las últimas elecciones.
Tal como
marca la tradición institucional, el mandatario electo recibió por la
mañana a sus ministros y posó con ellos para la foto en la residencia
oficial de Cerro Castillo, en el balneario de Viña del Mar, y desde
allí partió a las 11.35 hacia el Congreso para aguardar a la mandataria
saliente.
La ahora ex presidenta Michelle Bachelet se reunió
temprano por última vez con su gabinete en el Palacio de la Moneda, y
en un emocionado mensaje dijo que se va con "una mezcla de emociones:
por un lado muy tristes por el dolor de tanta gente, y tranquilos
porque hemos cumplido lo que comprometido con la gente".
En
medio del llanto de varios ministros y subsecretarios, Bachelet se
asomó también por última vez a uno de los balcones de La Moneda para
saludar a una multitud que la aplaudía y gritaba vivas en las afueras
del palacio.
Piñera recibió la banda presidencial de manos del
presidente del Senado, el concertacionista Jorge Pizarro, y la pinocha
de O´Higgins por parte de la saliente Bachelet.
Tras la salida
de la ex mandataria, Piñera tomó juramento a sus ministros, con lo cual
cumplió con la ceremonia y se retiró nuevamente a Cerro Castillo para
recibir a los presidentes latinoamericanos con un almuerzo de trabajo,
los que -por precaución- fueron rápidamente desalojados del Congreso.
En
un primer mensaje tras ser investido presidente, el millonario de 60
años, expresó que el país tiene que ser capaz de secar sus lágrimas y
poner manos a la obra en la reconstrucción, tanto en lo material como
en lo espiritual.
"Es en estos momentos, y con la ayuda de Dios,
tenemos que demostrar nuestra fortaleza, temple, coraje, voluntad y
decisión, sin olvidar a nuestros muertos y seres queridos que ya no
están", expresó Piñera.
También confirmó su visita a "la ciudad
de Constitución como una forma de demostrar que esta nueva forma de
gobernar, de compromiso con las soluciones, va a ser el sello de
nuestro gobierno y va a partir ayer mismo".
Fuente: Telam
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