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Mariana Zaffaroni Islas: “Pasé mi infancia creyendo que me llamaba Daniela Furci”


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Martes 15 de noviembre de 2011

Para Mariana Zaffaroni Islas, haber recuperado su identidad “fue un proceso difícil pero liberador” que le permitió “encontrar el lugar al que pertenecer, que se siente cómoda como en casa”. Así lo manifestó ayer al declarar como testigo en el juicio oral por el plan sistemático de Robo de Bebés, en el que su apropiación es uno de los 36 casos que se ventilan ante el Tribunal Oral Federal 6. Mariana nació el 22 de marzo de 1975 en Buenos Aires, donde sus padres, María Emilia Islas y Jorge Zaffaroni, se encontraban huyendo de la dictadura uruguaya. Ambos eran buscados por la justicia militar de ese país por su militancia en el Partido para la Victoria del Pueblo (PVP). Toda la familia fue secuestrada el 27 de septiembre de 1976 y llevada a Automotores Orletti.

La joven recuperó su identidad en 1993 y ayer narró con mucha tranquilidad los 17 años que pasó apropiada por el agente de inteligencia Miguel Ángel Furci y su esposa y el largo reencuentro con su familia biológica. “Pasé mi infancia creyendo que me llamaba Daniela Furci”, arrancó Mariana. “El proceso fue largo. En 1984 se me acercó una señora al colegio para sacarme una foto y me preguntó mi nombre y fecha de nacimiento. Cuando le conté, Furci se alteró. Además, después salieron afiches de búsqueda con mi foto”, relató. Con esa imagen, tomada por una amiga de militancia de sus padres, su familia hizo la primera denuncia judicial. En 1989, cuando avanzaba la causa, el ex agente de la SIDE se la llevó a Paraguay y no hubo noticias de ella hasta 1991, cuando volvió a la Argentina y la familia hizo contacto con el ex agente de inteligencia con la intención de negociar un acuerdo para ver a Mariana. En 1992, la justicia detuvo a la pareja de apropiadores y comprobó a través del ADN la verdadera identidad de la joven. “A lo largo de los años, Furci me dio varias versiones sobre cómo me encontró. Me dijo que él no trabajaba en Orletti sino que iba cada tanto a cumplir mandados. (Eduardo) Ruffo le había dicho que había una nena pero que le tenía que pedir autorización a Gavazzo (suboficial uruguayo a cargo de Orletti). Me fue a ver y después, otro día, me llevó”, detalló. Según el propio Furci, Mariana se encontraba en Orletti junto a otros niños y una mujer con los ojos vendados, que sería su madre, María Emilia. La nieta restituida contó además que Ruffo y su apropiador mantenía una relación bastante cercana e incluso recuerda haber visitado la casa del ex agente de la Triple A. A él recurrió años más tarde, cuando había recuperado su identidad, para conocer más sobre su secuestro. “A Ruffo lo fui a ver de grande. Desde toda la vida le tengo miedo al botón del baño y creía que podía tener que ver con el secuestro. Le pregunté a Furci si había participado y me dijo que no, pero que tal vez Ruffo había estado. Cuando le pregunté a Ruffo me respondió que no se acordaba porque había estado en muchos operativos”, manifestó. Al finalizar su testimonio, Mariana se bajó del estrado y se abrazó emocionada con su tía paterna, Lucía Zaffaroni, quién había declarado minutos antes sobre los años en los que buscó a la hija de su hermano.



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