Elizalde certificó lo ya ampliado por Ricardo Alcain el 25 de octubre, durante la primera jornada del debate oral y público que se desarrolla en la Sala Primera de la Cámara del Crimen, en Paraná.
“Desde el punto de vista técnico legal, si no hay un decreto, no hay un Servicio de Hemoterapia. Como ejemplo voy a citar una noticia reciente: la semana pasada se crearon los servicios en el Hospital Masvernat de Concordia, después de 20 años de funcionamiento de los mismos”, argumentó Elizalde.
Contó que cuando asumió como secretario de Salud, a principios de 2007, reunió a todo el personal del área en cuestión para conversar sobre lo sucedido. “Estaba todos menos el doctor Carlos Zanaschi”, deslizó. En la misma línea, agregó: “Estos grupos de trabajo se conforman como una estructura familiar porque uno pasa en su lugar de desempeño laboral muchas horas, yo no quería que ese grupo de gente se disgregue, no quería que se desintegrara ni laboralmente ni moralmente”.
Elizalde calificó a la función de Alcain como la de “un referente” y no un jefe. “El servicio funcionaba en el San Roque porque es indispensable para una maternidad que es la función principal del hospital”, apuntó.
Por otro lado, habló del marco legal y dijo que tal contexto normativo “obliga a quien detecta la presencia del virus a poner en conocimiento a otras personas de esa noticia, es decir a jefes de servicios, a programas como el de VIH/Sida”, entre otros. El ex funcionario se refería en ese tramo a la bioquímica del San Martín que detectó la sangre infectada. “En este caso particular se debería haber comunicado a los laboratorios de los dos hospitales, y debe haber habido una certeza de comunicación”, reafirmó.
“Con 20 años de trabajo, este sector del San Roque debe haber hecho más de un millón de transfusiones y la única vez que les sucedió fue ésta”, marcó en la misma línea.
Cinco fueron los transportistas entre camilleros y choferes que pasaron por el estrado este lunes. El primero de ellos, Omar Pedro López, aclaró las funciones del servicio de ambulancia del nosocomio. No recordó haber trasladado específicamente las muestras en cuestión del San Roque al San Martín y viceversa, pero no descartó que se haya hecho.
En el mismo sentido, Osvaldo Pérez y Ricardo Damián Márquez, revalidaron lo relatado por su antecesor. En tanto, Raúl César Villanueva, agregó que las ambulancias son dos pero generalmente hay una sola en funcionamiento. Asimismo, Ramón Antonio Ariza, confirmó que solían trasladar “material” y resultados de un nosocomio al otro. Añadió que no sólo iban al San Martín, sino que a veces buscaban resultados de otros centros o sanatorios privados.
El administrativo del Hospital San Martín, Hugo Gustavo Martínez, relató que confeccionó dos veces la planilla en la que se plasmaron los resultados de los análisis hechos para el San Roque.
El empleado es el encargado de cargar en computadora los resultados obtenidos por los bioquímicos del servicio en ese hospital. Los mismos datos quedan asentados en un cuaderno personal que llevan los profesionales. La planilla que digitaliza Martínez se imprime y cuando las muestras deben volver a otro lugar, como en este caso, se envía al lugar de referencia. Por otro lado, quedan los borradores de los bioquímicos, pero Martínez no pudo asegurar que se archiven.
El relato del testigo fue confuso y contradictorio. Por un lado, dijo que los borradores quedaban guardados en carpetas, luego se contradijo y afirmó que podían quedar en cajas, pero que no podría encontrarlos si los buscara.
Martínez desestimó lo aportado por Zanaschi en la segunda audiencia, quien había asegurado que habló con él para rastrear los resultados de los análisis. “Zanaschi siempre iba, pero el que me pidió el libro de bioquímicos no fue él, sino Buchiazzo” -jefe del servicio en ese momento-. “Además, Buchiazzo me pidió que vuelva a completar esa planilla cuando se la pidieron del Juzgado. A ese segundo documento lo firmó Raimondi -bioquímica que obtuvo el resultado positivo-”, asentó para sorpresa del tribunal.


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